No puedo dejar de miencionar las riquísimas tortas francesas, los deliciosos rib-eyes argentinos y el abundante vino español. Todo servido con la más fina cuchillería en elegantes mesas, con copas de cristal y cómodas sillas..., jeje.
Gracias a Gerardo y Juan Manuel por la excelente piloteada, y a Eduardo por la invitación a su rancho.
Cargando gasolina...
Dos locos...
Los excelentes pilotos...




Estas dos fotos las tomé desde el Piper Cherokee, lástima que no traía un lente con mejor zoom.
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